Perro perdido


Este proyecto es la visión de un barrio residencial de la periferia urbana desde la perspectiva de un perro perdido. Las huellas de una ausencia vistas a cuatro patas.

La caseta de perro se presenta como monumento o panteón familiar de los seres queridos que marcharon. Una arquitectura como forma de emergencia y resistencia. Una alteración del paisaje realizada por la mano del hombre. Nuestra herencia arquitectónica forma parte de nuestra identidad colectiva. Estas construcciones tradicionales o vernáculas resisten en pie a pesar de haber sido olvidadas.







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