Piggy se presenta como un cuerpo reconstruido que se escenifica bajo un comportamiento animal. Atrapado en su propia piel y ocultando su rostro,
intenta escapar de sí mismo en una espiral sin salida.
Se manifiesta la figura del cerdo como símbolo de los deseos impuros, de la transformación de lo superior en inferior, pero es también metáfora de la necesidad y obsesión por la limpieza e higiene extrema. Una limpieza que ensucia, generadora de violencia psíquica y doméstica en un personaje-muda que se autocastiga.
Piggy vive trastocado por el exceso de control higiénico y lucha contra lo aséptico.
Los productos de limpieza son toxicidad y alimento a la vez.